
México, DF., 6 de junio de 2009.
La fecha llegó. Después de diez años de espera para muchos de los fans, Metallica volvió a México, y regresó con furia y energía.
Nuestra banda (Pire, Victor, CRIO, Joga y yo) estuvimos en el concierto del Sábado. He aquí los hechos.
Después del incidente de General B (contaré la historia luego), tuvimos que hacer un plan para poder estar lo más adelante posible. Eso implicaba soportar varias horas soportando el calor para poder entrar, además del tiempo que estaríamos adentro, de pie, bajo el sol y los apachurrones de la gente. Pues bien, el plan resultó y estuvimos justo en la primera fila de la sección. Mitigamos la sed con electrolitos pediátricos y con mucha nieve y paletas de hielo, hasta las 6:30 de la tarde, cuando comenzó la música.

La banda abridora fue "Resorte". Mexicanos ellos. La peor apertura de concierto que he visto en mi vida, como lo comenté en vivo en
Twitter. Agrupación sin creatividad musical, sosa, aburrida y muy ruidosa. La gente quería bajarlos desde la segunda canción, pero ellos, olvidándose de que existíamos, siguieron tocando hasta completar 10 melodías. Se retiraron sin gloria.
Siguieron los chavos de Avenged Sevenfold. El público mexicano que he visto en los conciertos a los que he ido tiene la característica de que lo nuevo no le entra; la banda que se presenta ante ellos debe estar consagrada para que la puedan vitorear y aceptar, de lo contrario, será rechazada sin remedio, aunque presente una propuesta buena. A7X tiene un par de guitarristas muy talentosos y lo demostraron en el escenario, sin embargo, el público iba dispuesto a conseguir que bajaran de las tablas lo más rápido que se pudiera y abuchearon, pintaron el dedo en cada canción hasta que, sin tocar Bat Country, Avengel Sevenfold se fue.
Vino la espera de 1 hora, para que prepararan el show de Metallica. En ese tiempo, tuvimos que defender nuestra posición anteponiendo nuestra integridad física: recibimos empujones, golpes, presión intensa y tuvimos que soportar un calor que se incrementaba por la cercania de la multitud. Prácticamente perdimos tres kilos cada quien en ese rato. Hasta que las luces se apagaron y empezó la música de El bueno, el malo y el feo.
Fueron dos horas de metal furioso, agresivo, visceral. Apareció primero Ulrich, con las primeras notas de Creeping Death; llegaron después Hetfield (ahora políticamente correcto, porque da las gracias y ya no dice groserías), Hammett y Trujillo. La banda se entregó en cada canción y el público les correspondió también, aunque no todos supieran el 100% de las letras como el pire, hicieron headbanging, cantaron a su modo y corearon con fuerza, acompañando la música y el espectáculo, que se vio excelentemente acompañado por el video, la pirotecnia y las luces.
Uno de los mejores conciertos de los que he acudido, sin duda, aunque mi concierto fue el de Iron Maiden de 2008.
No les digo más: ustedes vean las imágenes.